No es necesario que te esfuerces en buscar ser visto/a por aquellos que miran hacia su pasado, hacia si mismos o hacia sus expectativas.
No es necesario que te empeñes en querer ser amado/a por aquellos que viven en la demanda, en la queja o en el narcisismo.
Mantén tu dignidad:
Llénate con tu presencia, disfrútala, y desde ahí, atraerás a quien quiera compartir el tesoro de su propia presencia contigo.
Ismael Sánchez